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La escandalosa llegada del prof. Henry R. Quail al GHI |
Coincidiendo con el solsticio de verano, ha
sido inaugurado hoy el Gran Hotel Insolación, que disfruta de lujos y fastos
nunca vistos.
Es impresionante, a estas horas de la noche,
la afluencia de visitantes procedentes de todas partes tanto del globo como del
tiempo que no han querido perderse tan memorable evento.
Armando Azar arribó sobre las siete de la
tarde, en un aeroplano aerodinámico que contrastaba con la vieja carcasa en que
había aterrizado horas antes, al volante de su automóvil, el célebre profesor Henry R. Quail. Al parecer por
algún diferendo con nuestro gerente, Armando Azar formuló algunas críticas a la
estética de las lámparas y de los ascensores, que considera poco refinadas. Se mostró, en cambio, encantado con el desfile de majorettes.
Juan Llampallas, desde paradero desconocido,
envió un telegrama de felicitaciones.
La suite de honor fue ocupada por un famoso
Conde que venía acompañado de varias hermosas mujeres y para quien fue
necesario adaptar las camas.
El siguiente ocupante de la Gran Suite
Insolada será el pugilista Arthur Cravan, quien la próxima semana protagonizará
en la Gran Azotea Insolada un épico combate de revancha contra el campeón
mundial Jack Johnson, espectáculo para el que se espera la afluencia de unos
cien mil espectadores.
En este boletín de nuestro Hotel iremos
dando cuenta de las noticias más relevantes que vayan surgiendo.
Hola, soy el Joven Argonauta. Aunque no fui invitado a la inauguración de GHI, estoy muy contento por esta nueva muestra de fuerza del espíritu insolado. Mis felicitaciones a todos, y seguiré atento a vuestro trabajo, ofreciendo siempre mi entera disposición.
ResponderEliminar¡Vaya, hombre, cuando pensábamos habernos librado para siempre de este cretino, se nos aparece a las primeras vueltas de cambio!
ResponderEliminarNo me inmuto por esos insultos, que en el fondo sé que ocultan un verdadero aprecio, ya que yo fui el primer estudioso de “Insolación”. ¡Amigos, hasta pronto!
ResponderEliminar¡Este tipo verdaderamente se las trae en lata! Era hace treinta años “El Último Argonauta” y ahora, que debe andar como mínimo en la casa de los 50, se hace llamar “El Joven Argonauta”. ¡Hay que tener jeta!
ResponderEliminarYo a ese "Joven" lo vi el día de la inauguración y parecía un viejo pordiosero. Lo mejor es no hacerle caso.
ResponderEliminarFelicidades por tan maravillosa inauguración. Hacía tiempo que no veíamos tanto lujo poético. Espero veranear en vuestro hotel.
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