Santa Cruz
de La Palma, 25 de julio de 2018.
Armando Azar ha convocado ayer por sorpresa
una rueda de prensa delante de la sede original del Diario
de Avisos situada en la
capital palmera.
Sus primeras palabras fueron de desencanto por
haber sido defenestrado y desposeído de su sillón en el coro de Insolación.
Preguntado por el nuevo proyecto de Inlunación, recurrió a su habitual
secretismo desviando la conversación a, según él, lo que ahora lo
absorbe.
Y justo en ese momento, ha retomado su
habitual optimismo hablando de lo que lo había traído hasta aquí: su actual
dedicación a la investigación filológica. Según comentó, durante todo este
tiempo en el que ha estado desaparecido, ha permanecido en las Bibliotecas
Vaticanas investigando sin descanso hasta toparse con, al parecer, unos de
inéditos [sic] del Arcipreste.
No hemos conseguido que nos desvelara cómo
le permitieron penetrar, conociendo su trayectoria vital, en el útero de la
Ciudad Eterna. Sin embargo, nos ha entregado una copia de uno de esos textos
ocultos que promete publicar próximamente, pero que nos ruega no demos aún a la
luz pública mundial.
No quiero que se sepa mi nombre, pero he tenido acceso, por rocambolescas vías, al referido texto, que a mi juicio no es otra cosa que un alambicado poema del inconfundible José Duna, con quien parece tener actualmente Armando Azar una misteriosa rivalidad. Se rumorea también que pronto publicará José Duna en GHI un poemario donde demostrará al mundo cómo no solo el surfero Armando Azar continúa en la cresta de la ola.
ResponderEliminar¡Armando Azar en el Vaticano! ¡Lo que me faltaba por ver!
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