Aunque el Gran Hotel Insolación no tiene
paralelos en el mundo, hay hábitos universales. Así, ya nos encontramos con la
aparición de clientes complicados como este Willem Wagenaar, artista holandés
que ha atiborrado de libros su apartamento negándose a salir de él. En esta
imagen, donde casi es imposible descubrirlo en compañía de su amada, vemos el estado
caótico de su cuarto insolado. Los encargados se lo comunicaron a nuestro
gerente, que se limitó a sonreír y a comentar: “Los artistas somos
caprichosos”.
¿Pero dónde demonios está ese hotel? ¿En la isla de San Borondón?
ResponderEliminarA mí todo esto me huele a chamusquina.
ResponderEliminarYo llevo ya unos días hospedado en este hotel y sigo sin conocer su localización. Le puedo decir que por la ventana del salón, veo la lengua de un glaciar; por el ojo de buey del baño, gigantes dunas de arena roja; por la del dormitorio, una interminable playa volcánica con columnas de basalto.
ResponderEliminarOjalá estos datos le den alguna pista para encontrarnos.