“Las mareas grandes asolan la costa y el
mar, con una saña nunca antes vista, intenta lapidarnos con toneladas de
piedras.”
El pequeño pueblo de las galletas náufragas
subsiste como puede, al igual que el resto de pueblos insolados. La temperatura
media durante todo el año no baja de los 53 grados, ya no se pone el sol,
siempre en el mediodía y el viento sopla constante del este trayendo millones
de partículas arenosas que crean una atmósfera marrón y sólida. Los lugareños
fantasean con vestirse de invierno y leen con devoción La teoría de las
nubes de Stephane Audeguy.
Aún queda algún turista. Agrupados en las
terrazas de “The Pink Parrot” y “Le Grand Blue”, exponen sus cuerpos oleosos de
protector al sol implacable que los llaga. Lo único que los salva de una muerte
solar segura es cuando el viento arrecia y se empanan de arena, entonces
desaparecen bajo montículos de tierra hasta que levantan la jarra de cerveza y
se les dibuja la boca que la sorbe.
Guaza empieza a derretirse como una gigante
bola de helado de moka, las avalanchas de tierra destruyen las poblaciones de
alrededor, sin embargo, dejan al descubierto tesoros insospechados. Se habla de
una caja de latón que encontraron en el faro La Rasca. Tiene grabado un nombre
en la tapa, es solo legible el principio “Ber” y el final “loff”. En su
interior un bloc de notas lleno de garabatos, dibujos, fórmulas y frases
sentenciosas de las que reproduzco algunas aquí:
“A través de la inlunación se llevará a cabo
la nitrogenación de todas las partículas solares causantes de la Gran
Fulguración que nos gobierna.”
“La inlunación traerá la sombra y una
reconexión magnética con el lado oscuro, además de fresco”
“Mis hallazgos no buscan salvar a la
humanidad, sino dejar de sudar.”
“La salvación vendrá del mar, de la tierra
ya no se debe esperar nada.”
La
huésped de la habitación 11
Gracias a La huésped permanente por librarnos de la pesadilla de la anterior tormenta epistolar. Prefiero la tormenta de que nos da noticia, y me gustaría hacerle un día de estos una entrevista. Y por favor, que nadie abra esa caja con un nombre tan infamante.
ResponderEliminarEs usted adorable, Sr. Argonauta. Desde que me dé aviso, estaré encantada de responderle a lo que quiera. Además, puede que me venga bien cierta publicidad, pues supongo que esa entrevista la publicará en algún sitio ¿no? Es que estoy contemplando la posibilidad de patrocinar un negocio que quiere instalarse en uno de los locales del hall del GHI y sé que a su Director le gusta retratarse con gente importante. En fin, cosas que hay que hacer...
Eliminar¡Cuidado! No le dé confianza a ese idiota. Quien avisa no es traidor...
Eliminar¡No será para tanto! Además, ¿quién me dice a mí que no es de usted, Sr. Anónimo, de quien tengo que cuidarme?, o ¿quién le dirá al Joven Argonauta que se debe cuidar de mí?, ¿y a él respecto de usted?, ¿y a usted de mí?
EliminarDe todas formas, le agradezco el consejo.
En nombre de la verdad, esa caja debe ser abierta, qué demonios!
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