Al fin, tras atrasos imprevistos, GHI tuvo
el honor de recibir como huésped durante nada menos que siete días a nuestro
ilustre amigo Ramón Gómez de la Serna, el hombre con una pluma en cada dedo.
Dado que quería avanzar tres de sus libros, se le proporcionaron las tres
suites aledañas a la principal, que quedó reservada para sus recepciones y para
su descanso con Luisita.
Estos libros, según nos refirió en primicia,
son una nueva novela de la nebulosa, la actualización de la “Automoribundia” y
un ensayo sobre la vida y la obra plástica de nuestro Gerente, quien, muy
halagado, lo obsequió con un retrato tenebrista donde mistura al Greco con
Zurbarán y con una caricatura simbólica digna de Xul Solar.
Sin duda el punto alto de su estancia fue la
noche del viernes, en que profirió una de sus inmortales conferencias. Lugar
elegido: la piscina de GHI. Se apagaron todas las luces y de pronto un potente
foco descubrió a Ramón remando en medio del agua, porque, como diría luego,
“hay que seguir remando siempre en los mares de la Literatura”.
La salva de aplausos dio lugar a la
estupefacción cuando emergió del fondo de la piscina una enorme escafandra en
la cual se ocultaba un misterioso personaje que saludó con énfasis a la
multitud, aprovechándose conscientemente de la magnífica acústica del local.
Al poco, los cuchicheos fueron revelando que
se trataba de Armando Azar, quien hizo una rápida glosa de la obra ramoniana,
celebrando sus novelas de la nebulosa, “más insoladas que lo que su nombre
indica”. Un revuelo se hizo en la zona del trampolín cuando los agentes de la
Interpol, advertidos de quién era aquel buzo, decidieron intervenir, resultando
estorbados por un personaje que actuó con una torpeza extraña.
En vista de la rápida sumersión de Armando
Azar, y dado el escándalo mundial que hubiera supuesto interrumpir la
navegación del famoso Ramón, los agentes se limitaron a llevarse detenido al personaje
molesto, cuya torpeza les pareció calculada.
Deleitado con la intervención de su
presentador, Ramón simpatizó graciosamente con el intento de Armando Azar de
acapararlo para la aventura insolada, “o inlunada, que es igual”. Y comenzó
entonces un concierto de greguerías, muchas sobre los hoteles y el billar, y
cerca de cincuenta sobre la inlunación y la insolación, como esta:
“Ya son asequibles los aparatos de sol
artificial, y hay muchas gentes que tienen su Febo casero. ¡Pero cuidado
con la insolación artificial! Yo conocí a una señora que se murió carbonizada
de insolación artificial porque se le pasó la hora de dar al conmutador del
ocaso”.
Tras la insólita conferencia de greguerías,
se pasó a los cócteles. Nuestro Gerente le regaló a un Ramón ya envuelto en el
humo de su cachimba un nuevo maniquí para su ventanal de Cascais, que acaba de
recuperar tras sacarse una vez más la lotería, y prometió publicar en las
Ediciones La Barca de Fuego todas las greguerías proferidas.
Ramón manifestó su agradecimiento y “hasta
entusiasmo”. Lamentó que ya las mejores ciudades del mundo –y nombró a Lisboa,
Buenos Aires, Londres, Moscú, París y Madrid– “no sean sino platós turísticos”,
añadiendo, con acrimonia: “Ya ni mi Ventanal sirve, pues desde que salgo a la
calle solo me encuentro con tontos corriendo o hablando por teléfono (¡y hasta
haciendo las dos cosas a la vez!)”. Su conclusión fue perentoria, y mucho nos
honra: “Solo nos queda esta isla del Gran Hotel Insolación, el único del mundo
que, por su cosmopolitismo y aun universalismo, yo recomendaría a mi amigo
Policéfalo”.
Ramón contestó gentilmente a las muchas preguntas
formuladas por los periodistas presentes, pero llamó la atención, por la
celeridad y contundencia, su respuesta a la de que a quién consideraba el más
importante poeta del mundo actual: “José Duna”.
El Libro de Oro de GHI cuenta desde este
jueves con la firma de uno de los más señeros escritores de los siglos XX y
XXI.
*
El individuo detenido el pasado viernes por
la Interpol no resultó ser otro que el Joven Argonauta, quien obstaculizó de
manera ridícula toda su labor, aunque corresponde también a la Huésped del
cuarto 14 y a don Joaquim Dinis el mérito de haberse aliado para colocar en las
escaleras de la piscina pegamento para ratas. El Joven Argonauta fue sometido a
un arduo interrogatorio, pero los agentes de la Interpol nada han podido hacer,
ya que, para su sorpresa, descubrieron que nuestro Gerente no ha dispuesto
ningún servicio de cámaras en GHI. “Bastantes ojos hay con los míos –declaró–,
sobre todo después de que me operaron las cataratas”.
*
Especial confusión han creado las fotografías
del evento divulgadas por el mundo, sobre todos las de Armando Azar o
atribuidas a Armando Azar. Como esta es la página oficial de GHI, certificamos
que la siguiente foto es una falsificación, ya que Armando Azar nunca salió de
la piscina (lo que debiera ser obvio incluso para un idiota), y que la única
foto verdadera es la que reproducimos tras ella:
![]() |
Este no es Armando Azar |
![]() |
Este sí es Armando Azar |
Dieser Ramón ist ein Phänomen. Heute habe ich begonnen, seine vollständigen Werke in die Sprache Goethes zu übersetzen.
ResponderEliminarYo estaba al lado y fue verdaderamente divertido ver al Joven Argoflauta estorbar la labor de la policía internacional, me recordó los momentos más patosos de Stan o de Jerry. ¿Tal vez alguien lo grabó y podría pasarme la película?
ResponderEliminarYo venir de Wyoming, Colorado y gustar very very de Great Hotel Insolation y de festival Don Ramon, un great "loco literario", como Don Quichotte. Very very beautiful tambien hombre gordo que dirigir Hotel. Mi wife estar encantada. Thank you. Okay.
ResponderEliminar¿Pero este Sr. Azar no tenía otro traje menos llamativo para pasar desapercibido?
ResponderEliminarComo entusiasta admirador de los inventos de D. Ramón y además, cliente habitual de GHI, me gustaría sugerirle al Director, si se me permite, que sería fantástico poder disponer en todas las habitaciones de una de estas máquinas de sol artificial, eso sí, que lleven un temporizador y si son de las que tienen también el “modo luna”, mejor que mejor. Gracias.
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