—CBGHI (Cuerpo de Bomberos GHI, pronúnciese
cebeguí), aquí ESGHI (Equipo de
Seguridad GHI, pronúnciese esguí), cambio.
—…
—CBGHI, CBGHI,
aquí ESGHI; por favor, responda, cambio.
—Aquí CBGHI,
cambio.
—CBGHI, se ha
producido un incendio en las cercanías del robledal de GHI. Acudan allí
urgentemente, cambio.
—Recibido, ESGHI.
Ya estábamos informados; esta mañana una huésped de GHI se dio cuenta mientras
tomaba una copa de Dom Bertholoff en la azotea de GHI, sacó una foto con su
móvil y nos la envió. De eso hace ya una hora y veinte. Ya estamos llegando,
cambio.
—No sé por qué
nos obligan a usar estos anticuados walkie-talkies, si hasta los monos tienen
móvil con cámara. CBGHI, exponga el informe de lo que esté ocurriendo, cambio.
—ESGHI, aquí
el fuego casi está apagado ya. Además, está bastante retirado del robledal, por
lo que el peligro de que se extendiera el incendio es nulo. Solo quedan los
rescoldos de una pira en torno de un mástil de unos cuatro metros de altura y
un montón de hippies de amanecida bailando la conga alrededor, sacando fotos
con sus móviles pijos. Esto parece sacado de las películas sobre la Santa
Inquisición o los linchamientos del KKK. Cambio.
—¿Acaso están
delirando, CBGHIs? ¿Es que me están queriendo decir que había alguien atado a
ese mástil?, cambio.
—Le
preguntamos a uno de estos y nos dijo que, al principio, en lo alto de la pira,
había atado al mástil un buzo que ha quedado totalmente carbonizado en muy poco
tiempo. Cambio.
—¿Que han
quemado a un hombre vestido de buzo? Explíquese, cambio…
—Aparentemente,
era solo un disfraz. Nos enseñó las fotos que había sacado con su móvil. Para
asegurarnos, estuvimos removiendo las cenizas; pero no vimos restos óseos.
Únicamente queda un amasijo retorcido de cobre tiznado de lo que se supone que
fue la escafandra, encadenado con un cordón de acero, también renegrido, al
mástil. Por cierto, ese tronco apenas tiene quemada la corteza; seguro que era
de pino canario. Cambio.
—¿Pero qué
dice este? ¡A quién le importará si es de pino canario o es del quinto pino!
CBGHI, ese móvil, requíselo como prueba y vuelva a la base, cambio y fuera.
Ahora mismo vamos a acercarnos tú y yo al hall, a ver qué es lo que ocurre con
ese disfraz de buzo.
—Pero antes
pagamos las consumiciones, ¿no, jefe?
—Déjalo estar,
que esto corre hoy de mi cuenta, y vete yendo. Señor Turkel, por favor, apunte
los Macallan en mi cuenta.
—Así lo haré,
si es eso lo que usted desea, Jefe. Sin embargo, debo ponerlo sobre aviso de
que su cuenta se extiende ya por una segunda libreta. ¿No cree usted que
debería ir pensando en saldarla?
—Bueno,
hombre. ¿Cuándo he dejado yo de pagar?
—Bien. Si nos
atenemos a las consumiciones que consigue arañar, salido siempre de no se sabe
dónde, en las rondas invitadas por los numerosos clientes de la cafetería de
GHI, no se podría afirmar que haya dejado de pagar.
—Pues eso,
póngalos a mi cuenta, Sr. Turkel.
—¡Jefe, que
las vitrinas del hall han sufrido un atentado!
—Pero qué
atentado ni que hostias, tú sí que estás atontado.
—Mire, jefe.
Para quebrar este cristal tuvieron que aporrearlo con una pata cabra, por lo
menos.
—Vamos a ver.
¿Te has informado ya de si alguien vio u oyó algo?
—El
recepcionista dice que ayer por la tarde, cuando inició su turno, las vitrinas
estaban intactas y que desde entonces no ha oído nada. Es que está sordo como
una tapia, jefe; no sé cómo hace para atender al teléfono.
—Solo falta
una pieza de la exposición. ¿Qué dice la cartela?
—“Vestido de
buzo de AA”. Pues ya no está.
—Claro,
estúpido. Evidentemente, alguien se lo llevó para quemarlo en la pira.
—¿Y quién
habrá podido ser? ¿Eh, jefe?
—Solo podemos
ir descartando sospechosos. Para empezar, es evidente que los pirados que
bailaban alrededor del fuego no han sido.
—¿Entonces no
vamos a interrogarlos?
—Evidentemente,
esos no han visto una pata de cabra en su vida.
—Mire, jefe.
Debajo de los cristales rotos hay un trozo de periódico. Aunque más bien parece
arrancado de una revista. Es un recorte de un anuncio publicitario. Sale la
foto de un buzo, jefe.
—Vamos a ver.
“Vendidos más de 10.000 en 24 horas. El disfraz de moda para los próximos
carnavales. No te quedes sin él. Últimas unidades.” No sé cómo interpretar
esto.
![]() |
Joe Turkel, nuestro más prestigioso barman |
![]() |
¡Vendidos más de diez mil en un solo día! |
![]() |
Nuestro Gerente reconoció el robo e incendio de la escafandra de AA |
Deberían haberlo quemado con Amando Azar dentro. Ese tipo me quitó a mi novia y hasta se puso después a presumir.
ResponderEliminarVeo que se le acabó el negocio al Dr. Hackenbush, aunque la verdad es que esa escafandra, de tanto la gente ponérsela y quitársela, ya se parecía más a un espantapájaros.
ResponderEliminarReconozco que Joe es el mejor camarero del mundo. Se dice que sabe preparar a la perfección todos los cócteles del Capitán Cap y en especial el Rocky Mountain Punch y el Gin Cling.
ResponderEliminarMis favoritos son el Pick Me Up y el Corpse Reviver. Es increíble como Big Joe mezcla los doce licores del Corpse Reviver. ¡Qué manos y qué arte!
EliminarI am novamente Donald Crocket, from Dakota, Colorado. Yo gustar mucho Mr. Joe Bartender Nº 1! Yo aqui y my wife recuerdar cocktails explossifs del Joe. We necesitar in los States bartenders like Joe from IGH! Salutos!
EliminarI can not know why they call him Joe Turkel. In Chicago we knew him only as Lloyd. What is true is that he was a teacher in his work.
EliminarMás complicado lo van a tener para quemar las armaduras de Falstaff y el Anjou. Sobre todo la del segundo, ya que desde que llegó a GHI no se la ha quitado ni para dormir. A Falstaff en cambio sí que es fácil robársela, las muchas veces que está beodo o durmiendo la mona,.
ResponderEliminarPero al final, con tanto cebeguí y tanto eseguí, ¿no se sabe quién robó y quemó ese objeto de culto?
ResponderEliminarMe parece que mucho más importante es saber qué está pasando con la caravana de RRR. ¡Qué casualidad esa de que durante la estancia de Marcel Duchamp, quien podía haber destapado el posible escándalo por conocer perfectamente la caravana rousselliana, desapareciera en unos misteriosos subterráneos que no conoce nadie! ¿Qué piensa de esto José Duna?
EliminarRobos, desapariciones, peleas... ¡Este hotel se está llenando de maleantes!
ResponderEliminarNo es raro, con ese gerente que tanto se parece a Mr. Arkadin.
Eliminar¿Y cómo vamos a saber quién robó la escafandra con el ESGHI ese llevando la investigación? Que los detectives de GHI eran Marlowe y Clouseau... ¡Ja! Me parece a mí que estos son, si acaso, la pantera Rosa y el oso Yogui.
ResponderEliminar¿Qué nombre hay que darle a uno que se hace millonario embaucando a miles para que compren su ridícula máscara a precio de oro? ¿A alguien que en la misma hoguera del carnaval quema el modelo original, el cual respaldaba a la empresa que fabricaba el disfraz, hundiendo así su valor en bolsa? ¿A ese fugado sin rastro que ha secuestrado de nuevo mi caravana RR; qué nombre, díganme? Los días de GHI están contados si su gerente sigue amparando a este triste individuo mientras prepara otro desfalco.
ResponderEliminar¿Insinúa usted que fue el propio AA quien quemó la escafandra de marras?
Eliminar¿Los días de GHI contados? ¡Pero si hay reservas hasta el año 2o25!
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