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Trummy Young, interpretando "Margie" |
El acontecimiento tuvo que ser lo más silenciado
posible, ya que temíamos una invasión de nuestro Hotel, que hubiera dejado
chica a la masiva ocupación motivada por el Combate del Milenio. Como era
imposible mantenerlo oculto, hicimos circular verbalmente la fecha del 13 de
abril, pero los implicados supieron la verdadera siete días antes, lo que por
desgracia produjo algunas ausencias. Las invitaciones definitivas a los amigos
de GHI solo llegaron a su destino una noche antes.
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Lady Hackenbush fue decisiva en el éxito del maratón |
Nuestro Gerente, como el otro que dice, se
crio oyendo música de jazz, en las tabernas y prostíbulos de Nueva Orleans. Pero
también se convirtió en un entusiasta de las big bands, habiendo trabado
amistad con muchas de sus figuras más aclamadas. Ahora, la llegada a GHI de Marilyn
Hackenbush, tan bien relacionada con el mundo musical de su país, ha facilitado
este colosal maratón de 24 horas, en que las mejores big bands de la
historia combatieron sin vencedores ni vencidos, o mejor dicho con todas
vencedoras, ya que nuestro Gerente, juez único, las declaró a todas así, con su
habitual bonhomía.
El sorteo enfrentó a las orquestas de Jimmie
Lunceford y Earl Hines, de Chick Webb y Fletcher Henderson, de Cab Calloway y
Erskine Hawkins y de Bunny Berigan y los Missourians. Fuera de sorteo se
enfrentaron las bandas de Duke Ellington y Count Basie, que fueron la
apoteosis.
Los solistas más aclamados fueron Lester
Young, Ben Webster, Jack Teagarden, Pee Wee Russell (que dejó uno de sus
cuadros para la Dokumenta), Red Allen, Coleman Hawkins, Bud Freeman, Sidney
Catlett, Cootie Williams y Jo Jones, aparte Trummy Young, quien, dada su
asociación a Insolación desde sus orígenes, disfrutó del privilegio de
tocar tanto en la banda de Lunceford como en la de “Fatha”.
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Sweet Emma, con sus cascabeles |
Entre duelo y duelo, intervinieron algunos
solistas famosos, como Billie Holiday, Art Tatum, Fats Waller y Charlie
Christian, trayéndose nuestro Gerente desde Nueva Orleans a las maravillosas
pianistas Billie Pierce y Sweet Emma Barrett; la primera estuvo insoportable en
sus trifulcas con su pobre marido y cornetista Dee Dee, pero Sweet Emma fue un
encanto como siempre, situándole nuestro Gerente un altavoz junto a sus pies,
para que resonaran en todo el espacio de la azotea sus legendarios cascabeles.
Otra deferencia tuvo con Valaida Snow, quien ejecutó algunos solos acompañada
de su famosa cabra insolada, muy ovacionados.
En el público no faltaron algunos artistas
posteriores al swing, con destaque para Charlie Parker (que debía haber tocado
con la banda de Jay McShann, pero que fue una de las que no pudieron venir), Thelonious
Monk, John Coltrane y un suntuoso Sun Ra.
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Así retrató el gran dibujante Maurice Henry, habitual huésped de GHI, a Thelonious Monk |
Solo a última hora, o sea tras el
enfrentamiento entre el Conde y el Duque, llegó Django Reinhardt, que es un
hombre incapacitado para la puntualidad. Acostumbrado al sonido del río junto a
su caravana, dejaba por las noches abiertos los grifos de sus habitaciones, que
convirtió poco más o menos que en un campamento de gitanos. Más problemática
fue la tremenda borrachera con que subió al escenario Bunny Berigan, pero por
suerte sus músicos cumplieron y en el momento de interpretar “I can´t get
started” él cantó y sopló la trompeta con aplomo y verdadero feeling,
que hizo correr muchas lágrimas. Qué diferencia con el Conde, que esnifaba a
cada momento, sentado al piano, el mejor material del mundo, cosechado por
nuestro propio Gerente: “It's the best coca I've snorted in my life”, afirmó en
su última entrevista.
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El Conde se atavió apropiadamente para tocar en el yate terrestre de Buster Keaton, "El Californiano" |
Trummy Young preguntó muy interesado si aún
vivían sus amigos Alfredo Azofra, Juan Llampallas y Armando Azar. Solo pudo
saludar al tercero, que, acompañado de algunas amigas, si no protegido por
ellas, circulaba vestido de Julio Verne, con algunos ejemplares de sus obras
debajo del brazo.
Tanto como las intervenciones musicales
impresionaron los bailarines negros, que dieron una muestra apabullante de la
flexibilidad y horizontalidad de esa raza privilegiada.
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Los bailarines fueron un espectáculo por sí solos |
Como motivo para la polémica, cuando, para dar una muestra de los combos jazzísticos y a la vez brindar un pequeño homenaje a Jelly Roll Morton (como es sobradamente conocido, tío de nuestro Gerente), intervinieron los Sunburned Devils, que tocan todas las noches en GHI, apareció de pronto, enfocado por una luz potente, la caravana de RRR, sentado a la cual sopló este septeto temas inéditos, propositadamente estruendosos, ya que era de esperar el barullo de los murmullos que se adueñó de la enorme azotea.
Todas las bandas fueron presentadas por Marilyn
Hackenbush, que fue la anfitriona ideal y que sin duda espoleó a los músicos,
casi todos amigos de ella, a las grandes actuaciones que llevaron a efecto. Por
su parte, Hugo Z. Hackenbush contó algunos chistes hilarantes para unos y de
gusto algo dudoso para otros.
Una valija con cientos de fotos y documentos
y todas las interpretaciones, en cd y en dvd, pero también en disco de vinilo,
está a punto de editarse, al primoroso cuidado de nuestro mentado veterinario. La mayor
parte de las fotos son obra del mayor fotógrafo de jazz de todos los tiempos,
Mr. Ole Brask, y de ellas ofrecemos tres en primicia, al final de este reportaje.
También reproducimos la foto que le dedicó
Lester Young a su viejo compinche, nuestro distinguido Gerente. A su caprichosa
manera, escribió: “To my dear old pal Lady Bertloff, with affection”, para
luego, a los postres de la cena del domingo, pedirle la foto y poner al otro
lado: “Happy in GHI, springtime 19”:
¡GHI volvió a marcar la diferencia, a
nivel mundial!
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Don Byas, en nuestra Sala de Billar, visto por Ole Brask |
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Wilbur De Paris, en su cuarto de GHI, sorprendido por Ole Brask |
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Al Grey, Trummy Young y Vic Dickenson, en las escaleras de su bungalow, sonriendo a Ole Brask |
AA no me engañó. Creo que para añadir confusión se había bronceado la piel y acentuado los perfiles que lo asemejan a Trummy Young.
ResponderEliminarMe comenta el Sr. Gerente que no pudo traer a Louis Armstrong, Sidney Bechet y Bunk Johnson. El primero, porque estaba de gira por la Polinesia. El segundo porque estaba encarcelado por escándalo público en Londres. El tercero porque encadenaba juerga tras juerga en Storyville y era imposible entregarle la invitación.
ResponderEliminarPor cierto, lástima que no actuara alguna blueswoman de voz tórrida y caderas ampulosas.
¿Cómo no se dice nada del portentoso solo wah-wah de Tricky Sam en “Black and Tan Fantasy? ¡Se superó a sí mismo!
ResponderEliminarPara mí los ganadores fueron los Missourians. Jazz rudo, genuino, “downhome”.
ResponderEliminarPara no saturar esta entrada de comentarios interminables como los dos anteriores, GHI señala que en nuestras páginas de facebook y twitter se han detallado todas las intervenciones solísticas, y que nuestra noticia solo da cuenta de lo que causó en el público más entusiasmo.
Eliminar¿Pero cómo ha podido empatarse una mujer tan fina como Lady Marilyn con un patán como ese Dr. Hackenbusk? ¿Vieron ustedes qué chistes más soeces?
ResponderEliminarVeo, joven, que usted desconoce el Amor.
EliminarCon tanta invitación, no supe a qué hora tenía que subirme al tren de don Buster y al final lo perdí. Menos mal que me queda el recuerdo de haber presenciado la actuación del impar Trummy Young, hace ya algún tiempo, en La Laguna Estigia. Cuando dudo de mi memoria, la recupero releyendo el número 3 de INSOLACIÓN.
ResponderEliminarA mí me gustaría preguntarle a Don Fernando cómo acabó después del baile que se marcó con la subgobernanta al más puro estilo lindy hop. ¡Ni los bailarines de Loquilandia!
ResponderEliminarHijo, poco importa cómo acabé. No podía dar de mí sino todo lo posible, ante tal esplendor de mujer. Me sentí una vez más desfallecer, y muy gravemente, pero me reanimó una "poncha" de Câmara de Lobos servida al instante por el Dr. Hackenbush.
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