Resuelto el caso "GHI"

El editor de Gran Hotel Insolación

Nuestros amigos Perry, Della y Paul ya han vuelto a LA, una vez resuelto el embrollo de la misteriosa edición de nuestro libro. No han tenido caso más placentero ni mejor remunerado, y con el añadido de no haber siquiera llegado al juicio de rigor.

Los disparos en el rabo de Mi Mula pusieron sobre aviso a Paul Drake, quien acabó por descubrir una imprenta en las cuadras del Dr. Hackenbush, junto a más de diez mil ejemplares escondidos bajo la paja y dentro de la caravana de RR. El Doctor reconoció en seguida su culpabilidad: "Lo hice por amor, para darle un regalo sorpresa a Marilyn en el día de nuestro cumpleaños". Lo ayudó en tan bella como burda mistificación la huésped del cuarto 11, íntima amiga de nuestra Gerente. 

Las ganancias editoriales, según Hackenbush, se dedicarán a la mejora de las cuadras, hoy un tanto decaídas. Pero Lady Hackenbush tiene la última palabra.

Quien no está muy contento es José Duna, ya que Hackenbush fue también quien, con el envío del ejemplar remitido con sus iniciales, desvió las sospechas hacia el irritable poeta. Qué ingenuidad la de intentar engañar al mejor abogado criminalista del mundo.

Se ha intentado que nuestro amigos Perry, Della y Paul permanezcan en GHI para descifrar quién diantres disparó las dos balas, pero el trabajo los llama y consideran que cualquiera de los excelentes detectives de GHI está capacitado para resolver el pequeño enigma.

Bien está lo que bien acaba, como decía Sir William Shakespeare.

Della y Perry celebrando su nuevo éxito,
en el bar de GHI

Comentarios

  1. Me consta que la Gerente se derritió de amor.

    ResponderEliminar
  2. Dudo mucho que los detectives de GHI resuelvan lo de los dos tiros a mi rabo. Por lo que tengo visto, son todos unos perfectos inútiles y unos vagos. Imagínense que el más eficiente de ellos es el tal Clouseau...

    ResponderEliminar
  3. Agradezco a GHI sus finas atenciones durante nuestra estancia. Fueron los mejores días de mi vida, y creo que de Perry y Paul también. No sé cómo Paul encuentra tanto tiempo para su trabajos detectivescos y para tantos ligues. Pero como es un caballero, ni lo intentó con Lady Hackenbush, qué mujer tan encantadora. Volveremos a GHI, pero de vacaciones.

    ResponderEliminar
  4. ¿Entiendo que Francis no solo habla sino que hasta escribe en ordenador?

    ResponderEliminar
  5. De Clouseau se dice que es tan gandul que hasta la segunda vez que se casó lo hizo con una embarazada.

    ResponderEliminar
  6. En nuestra cuadra siempre se trabaja. Mis caballos y mis yeguas están muy avanzadas, así que imagínense los progresos de Francis. Ella fue quien me organizó el índice de nuestro Libro.

    ResponderEliminar
  7. Acabo de regresar de un inspirador viaje por Las Minas del Rey Salomón y me he encontrado con que mi caravana RR ha sido rebajada a simple vagón de carga. No la reclamaré más, ahora que me traje la puerta de diamante de las Minas.

    ResponderEliminar
  8. ¿Seguirán apareciendo artículos y noticias en este blog? ¿Volveremos a los tiempos dorados? Es que uno quisiera saber algo de ese viaje de don José a las minas salomónicas...

    ResponderEliminar
  9. ¡Don José Duna! ¡A lo que hemos llegado!

    ResponderEliminar
  10. Don José Duna no va a aprender nunca. Ya olvidó lo que pasó con la caravana de RR: se jactó de que la había comprado en el mercado de Dar es-Salam y él solo se la puso en bandeja al príncipe de los “coleccionistas”.

    ResponderEliminar
  11. Poseo gran parte de los tesoros de esa Mina. La puerta a su lado es una insignificancia, aunque no me disgustaría como puerta principal de mi cuadra.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario